Thursday, November 13, 2008

Los negros tambien lloran...


A estas alturas muchos deben estar hartos de tanta politiqueria, pero no me importa. Seria muy emotivo decir que soy parte de la historia de USA, y del pasado proceso de elecciones, donde un NEGRO fue electo para Presidente de este pais. Soy puertorriquena, emigre aqui en busca del sueno americano, y aqui estoy todavia, entre las sabanas de ese sueno…pero sigo de pie.

Para mi es humanamente, sentimentalmente imposible no alegrarme de este suceso. Tampoco aunque quisiera puedo hacerme la sangana, y decir: “Bahh…un negro Presidente…que sigue?”. Ya que primeramente mi hija pertenece a una familia interracial: su padre es afroamericano-indio nativo y yo 100% Boricua. Osea que mi beba es mitad negra y mitad dulzura! En nuestra casa hay una semi-euforia que no podemos explicar. Mas bien, yo no puedo entender muy bien: Por que tanta alegria por que gano el negro? Digo en PR hay blancos, negros, amarillos, etc y no hay problemas , tampoco es tanto pedo de que si pierde el menos blanco: en PR otros son los problemas, el candidato puede ser violeta retinto, pero que no sea corrupto. Lo demas de los colores y raza es pura mierda.

Yo he aceptado la victoria de Obama, como algo obvio y normal. No me ha hecho mella el color de su piel, y los caracolitos que tiene por pelo. Pero para mi marido ha sido todo un evento, cuando se dio el resultado de aceptacion y victoria, el bien pendejo estallo en llanto. No se como explicar de que manera lloraba, fue mas patetico que ver las lagrimas de Oprah y el Reverendo Jesse Jackson, cuando estaba escuchando el discurso de OBAMA. Pero entiendo: mi marido tambien es negro.

A veces tienen que pasar generaciones. Pero hay momentos en la historia en los que el pasado muere y surge otra cosa totalmente nueva. Las sociedades pasan página. Esos momentos los protagonizan hombres que son capaces de arrastrar a los pueblos y de hacerlos soñar que se puede cambiar el mundo. Barack Obama, el nuevo presidente electo de Estados Unidos, es uno de esos líderes.

Obama hablando a la multitud en el parque Grant de Chicago enlaza con gigantes de la política norteamericana. No se cuantos han visitado este parque donde esta una estatua grande de Lincoln con mierda de paloma en medio del parque. Abraham Lincoln, el 16º presidente de Estados Unidos que mantuvo la Unión y emancipó a los esclavos. El senador Obama recordó cómo Lincoln, en tiempos de la Guerra de Sucesión, le dijo “a una nación más dividida que la nuestra hoy” que era hora de ir al encuentro del contrario.

La gran victoria de Obama es también un triunfo lastrado con problemas históricos: la debacle financiera y la amenaza de recesión global. Franklin Delano Roosevelt, otro de los grandes presidentes, heredó una situación similar tras la Gran Depresión de 1929. Con el New Deal utilizó al Estado para reconstruir Estados Unidos con dinero público. Obama ha ganado porque “vio lo que está mal en este país: el desastroso fracaso del Gobierno para proteger a sus ciudadanos”.

Obama ha llegado a la Casa Blanca sobre la misma ola de ilusión y arrastre de los jóvenes que desató en 1960 John F. Kennedy. Las palabras del presidente electo coinciden con la filosofía del histórico discurso de toma de posesión de JFK. Obama afirmó en la noche inolvidable de Chicago: “Sabemos que el Gobierno no puede resolver todos los problemas. El camino que tenemos por delante será largo. Puede que no lleguemos al final en un año o incluso en un mandato”. Cuarenta y siete años antes, en las escalinatas del Capitolio de Washington, a diez grados bajo cero, Jack Kennedy advertía: “Todo esto no se acabará en los primeros cien días. No se logrará en los primeros mil; ni siquiera se conseguirá en la vida de esta Administración”.

Comienza el fin de la pesadilla, aunque nos quede aún mucho camino por recorrer. La victoria de Barack Hussein Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos ha de poner punto final a uno de los periodos más tenebrosos de la historia del mundo, en donde la gobernación de los necios, cuando no la de los canallas, se ha impuesto por doquier. Considerando tambien que solo 44 anos atras , los negros de EU tuvieron el derecho al voto. Asi que imaginense como esta esa manada. Ahora te ven en la calle, cuando espero el tren, o el bus, y te miran, se sonrien, es como si de la noche a la manana ya no se sienten menos que nadie. Como puertorriquena, no entiendo por que esta gente se han sentido menos que un blanco. Por que se han tomado tan a pecho las diferencias raciales. A mi nungun blanco o negro , me negrea, no me dejo, y siempre estoy alerta para mandarlo al carajo, sin problema alguno.

Despues de 7 anos aqui, veo que son mas racistas los latinos, Mexicanos y Boricuas, que los mismos blancos, y en su mayoria son una bola de cabrones que no trabajan ni hacen nada ni por su patria y mucho menos por esta en la que viven y sangran. Tambien, sienten y desprecio innato por los boricuas de la Isla, se creen que por que estan aqui, son mas que los de la Isla, por eso es que no siento que pertenezco a este lugar, y lamento decir que en mi circulo de amistades en esta ciudad, solo hay una puertorriquena, y por que es igual de cabrona que yo. Los demas son un chorro de mal asimilados que siento asco de ellos.

En medio de los resultados de las elecciones en los EEUU, el impacto de la victoria y la derrota oscurece el significado de lo que realmente sucede. Lo que no se ve y de lo que no se habla, suele ser en estos casos lo más importante, ahora muchos pueden tener esa reacción sentimental y visible: “el iluminado ha llegado y la vida será mágicamente mejor para todos”.

Como dijo OBAMA:

Compartimos un sueño.
Que trabajando duro, tu familia puede triunfar.
Que si te enfermas, tengas un seguro médico.
Que nuestros hijos puedan recibir una buena educación, sean ricos o pobres.
Éste es el sueño americano.

La victoria de Obama se produce en momentos de extraordinaria gravedad para la gobernanza mundial. Lo que comenzó como una crisis de la banca norteamericana, producida por el uso y abuso de productos derivados sin ningún tipo de control, ha terminado por convertirse en algo muy cercano a una depresión económica general. Millones de desempleados se incorporan a las filas del paro mientras cierran miles de empresas, la banca es nacionalizada en muchos países y el dinero de los contribuyentes corre a salvar el sistema financiero.

Algunos pueden suponer que esta acumulación de problemas políticos y económicos es solamente casual, o fruto de una coincidencia. Responde sin embargo a un hecho fácilmente constatable: la globalización, impulsada a la velocidad de la luz por las nuevas tecnologías, se ha impuesto de manera descontrolada y, cuando se la ha querido gobernar, se intentó hacerlo desde una mentalidad imperial y un poco histriónica.

La elección de Barack Obama responde a un sentimiento de encabronamiento colectivo y desconsuelo de la población americana que comparten muchas sociedades de otros continentes. Es, también, una respuesta generacional, una protesta de los jóvenes contra la autosatisfacción culpable de las clases dirigentes. La construcción de algo parecido a un modelo de gobernanza mundial no puede dedicarse sólo, ni principalmente, a la ordenación del sistema financiero.

Es tan grande la desilusión de las poblaciones y resultan tan desmesuradas las esperanzas puestas en el todavía joven senador que acaba de alzarse con la presidencia americana, que conviene poner sordina a las expectativas de una pronta mejoría de la situación.

No hay que hacerse muchas ilusiones sobre la reunión del G-20 prevista para el próximo día 15 de este mes. No es probable que de ella salga nada más concreto que un calendario, y esto ya sería un éxito, para ponerse a trabajar seriamente a partir de la toma de posesión de Obama. Es seguro que éste entrará en contacto con los líderes mundiales antes de las ceremonias de traspaso del poder y parece que al menos se entrevistará con Sarkozy, como presidente de la Unión Europea, y otros gobernantes foráneos a fin de analizar la situación. Pero poner a Bush y al secretario Paulson a tratar de arreglar los destrozos que ellos mismos han causado es como meter a la zorra en el gallinero.

La reconstrucción tomará tiempo. No me refiero sólo a la económica, que no será más que el reflejo y la consecuencia del esfuerzo y el emprendimiento humanos, sino sobre todo a la recuperación moral, al restablecimiento del concepto de ciudadanía, a la limpieza de la vida pública y al rescate del compromiso intelectual. Es la hora de la política y ésta reclama líderes, gente con visión, con determinación y con coraje. Obama tiene todo el aspecto de ser uno de ellos.

Lamentablemente entre su agenda de “cosas por hacer”, no esta el resolver el status de PR. por favor…realmente no hay tiempo para esas pequeneces…esa es la mentalidad del americano. Inclusive, no se por que tanto pedo en resolver un status, cuando apuesto que se hace un plebiscito a ver cuantos estan dispuestos a hacer esos “cambios” y el Estado 51 no gana. Asi son…solo boca nada mas, es muy triste que en PR no haya una cultura seria de conocimiento historico, me atrevo a generalizar que el 90% de los boricuas, no saben de historia, lo que saben es lo que repiten como el papagayo, lo que han escuchado decir al otro 10% que si sabe de lo que habla.

Eso quedo mas que demostrado en las pasadas elecciones en PR. La gente ejercio el voto castigo, voto por el menos malo, y no se atrevieron a abrirse a un cambio real y radical. Asi que siempre van a estar en las misma, PNP y PPD…y esa bola de igorantes son los que hablan mas alto. Es muy triste , pero es la realidad que impera en PR, y total, siempre estan quejandose, no hay nadie satisfecho.

Por otro lado, la eleccion del negrito Obama, marca un hito histórico en el devenir mundial y es el fin de los clichés sobre la democracia americana, pionera tantas veces en la defensa de las libertades, aunque en la mayoria de las veces lo hace de ofrma aplastante, violenta y violando los derechos humanos de otros alrededor del mundo, (para que vean que este pais , sus ciudadanos tampoco tienen memoria) y en la búsqueda de la modernidad, pero subyugada durante décadas a las manías y las conspiraciones de un puñado de fundamentalistas reaccionarios. Hace ahora seis años que en un artículo sobre el atentado a las Torres Gemelas recordaba yo una poesía que lei en un libro que ya ni me acuerdo del titulo, pero si recuerdo que el autor es el más celebrado e importante de los poetas afroamericanos: Let America be America again.

Que América fuera América de nuevo era la ambición y el destino de este memorable escritor, que debería haber vivido para ver cumplida su ilusión. Con la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama, América puede volver, por fin, a sus raíces y redescubrir lo mejor del legado de los padres fundadores, allí donde residen el aliento de la libertad y la pasión por la solidaridad. Ésta es condición indispensable para que el mundo salga del agujero en que se ha hundido. Pero ya se encargará la realidad de poner límites al sueño.

Solo es mi opinion.

No comments: